¿Eres una PyME y necesitas una flota de autos? ¿A tu negocio le conviene tener una flota propia o subcontratarla?

Cada opción tiene ventajas y desventajas dependiendo del uso que se le vaya a dar a los vehículos, y antes de tomar una decisión debes considerar los costos, no solo de su adquisición o renta, sino también de los que conlleva la administración de una flota de transporte.

Vehículos propios vs subcontratados

A grandes rasgos, estos son los pros y contras de contar con flota propia o recurrir a una flota subcontratada:

Vehículos propios
  • Ventajas: Llevan la imagen de tu negocio, están disponibles en cualquier momento, puedes llevar un mejor control de los conductores y de los servicios de las unidades, supervisas directamente la atención al cliente.
  • Desventajas: Asumes los costos de servicios de mantenimiento y reparación, contratación de conductores, amortización de las unidades y consumo de combustible.
Vehículos subcontratados
  • Ventajas: No pagas servicios de mantenimiento y reparación, se renueva la flota continuamente sin costos de inversión, no tienes necesidad de lidiar con contrataciones y capacitación de los operadores.
  • Desventajas: Estás sujeto a disponibilidad de unidades, el costo de la renta varía de acuerdo a la oferta y la demanda, no se supervisa el servicio al cliente final que dan los conductores.

El principal factor al sopesar estas ventajas y desventajas es el costo fijo que representa el contar con una flota propia, frente al costo variable de la subcontratación.

¿Renting, leasing o compra?

Dentro de la posibilidad de gestionar una flota propia también tienes opciones de renta directa de unidades: el renting y el leasing.

El renting es un arrendamiento de unidades a largo plazo con un pago fijo mensual, sin necesidad de incurrir en costos de mantenimiento ni de amortización.

Se dice que esta opción reúne lo mejor de dos mundos, al permitirte tener vehículos siempre disponibles con la imagen de tu empresa, pero sin los onerosos gastos que representan los impuestos, las descomposturas o los servicios de mantenimiento.

Al final del contrato, que puede ir de dos a cinco años, no tienes ninguna obligación con la empresa arrendadora y solo debes decidir si lo renuevas para recibir vehículos recién salidos de agencia.

En el leasing, que también es un sistema de arrendamiento, la diferencia es que al final tienes la opción de comprar las unidades que has estado usando, pagando solo la diferencia restante de su valor.

En este caso tampoco te haces cargo de los costos de mantenimiento y reparaciones, y los pagos mensuales pueden ser fijos o variables, según el contrato negociado.

Comprar las unidades te ofrece una total disponibilidad, pero también debes asumir los costos mecánicos, de impuestos, verificaciones vehiculares y seguros.

En los tres casos, al costo inicial o mensual de la compra o arrendamiento de los vehículos debes sumar el de un sistema de control de flotas que te permita asignar rutas, gestionar el uso de las unidades y planificar el consumo de combustible para obtener los mayores ahorros posibles.

¿Cómo decidir?

Explicadas las diferencias y las opciones que tienes, seguramente todavía te preguntas: "¿Qué tipo de flota conviene a mi negocio?"

El uso que des a los vehículos es la respuesta. Si necesitas las unidades para viajes frecuentes o trayectos largos, subcontratar una empresa de transportes es útil por cuestión logística; además, al arrendar ahorrarás los costos por el desgaste de las unidades.

Si los desplazamientos son poco frecuentes o cortos, entonces es conveniente optar por la compra de los vehículos.

También debes considerar los beneficios fiscales que cada esquema te ofrezca y la necesidad de tener un control total sobre los tiempos de entrega y el servicio que se ofrezca al cliente final.

Analiza las necesidades de transporte de tu negocio sumando beneficios y restando costos, y toma la decisión que más ahorros te represente. 

Secretos de los líderes para administración de flotillas