La diversidad cultural entre tus empleados es un factor que favorece la competitividad de tu empresa.

El ambiente al interior de muchas empresas de hoy en día es muy diferente al que existía hace apenas una década y esto se debe a una razón especial: la diversidad cultural.

Son muchas las razones –y explicaciones- detrás de este cambio y van desde la globalización natural de las empresas hasta el enriquecimiento cultural, tan necesario para conocer mercados y necesidades a las cuales se dirigen los productos.

Entender estos cambios no es sencillo. Pero hoy, muchos directivos de las empresas ponen en una balanza las ventajas y desventajas de la diversidad cultural antes de iniciar nuevas contrataciones y casi siempre se inclinan por los resultados que obtienen.

Las nuevas tendencias en recursos humanos sugieren cambios importantes en el reclutamiento que se traducen en una mayor competitividad de las empresas.

Inclusión necesaria

Vayamos por partes. Antiguamente era normal que las empresas se hicieran de personal preparado, egresado por lo general del mismo entorno e incluso de las mismas instituciones académicas.

Sea por recomendación o incluso por tradición, las empresas optaban por contratar a personal con un perfil homogéneo, pues veían que era el adecuado a sus necesidades y objetivos.

Sin embargo, la inclusión se fue haciendo cada vez más necesaria a medida en que se fueron abriendo espacios, obligando a las firmas a conocer nuevos mercados y culturas.

Una firma de calzado que empezó a vender productos al mercado europeo, por ejemplo, necesariamente tenía que conocer los gustos, tendencias y preferencias de sus potenciales clientes.

La gestión de la diversidad cultural empezó a ser una política necesaria de las empresas y la contratación de personal externo se fue haciendo un factor clave.

Aprendizaje mutuo

Hoy, las empresas con un capital humano culturalmente diverso, saben que su productividad mejora, gracias a las aportaciones que transmite su personal foráneo y a la flexibilidad de normas a su interior.

Ejemplos sobran: el gerente asiático de una firma automotriz aplica reglas de trabajo, mientras que los gerentes de otras áreas o subgerentes adaptan estas reglas a la idiosincrasia de la mayoría de los trabajadores.

La mezcla de disciplina con creatividad y ambiente relajado de trabajo se traduce casi siempre en una mayor productividad de la empresa.

Otro ejemplo es aquel en el que una empresa contrata a personal con discapacidad y este a su vez se encarga de guiar e informar cuáles son los requerimientos necesarios que deben llevar los productos para ese segmento.

La diversidad cultural sirve para que los mismos trabajadores también aprendan otros idiomas y costumbres y los lleve a pensar de una manera más global.

Una empresa exitosa es aquella que está abierta a reclutar a personal que le aporte, sin importar raza, sexo, preferencias o aspecto físico.

Su objetivo será siempre ser mejor, vender productos y posicionarse en su segmento. Lograrlo con una riqueza cultural y social puede llegar a ser la mejor fórmula y por ello jamás debe cerrarse puertas.

Una organización incluyente que esté en comunicación permanente con su personal diverso, que no discrimine y esté en retroalimentación constante siempre estará un paso adelante en su sector y será más competitiva. 

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